Foi publicado, segundo a organización Survival, o 13 de setembro no diario paraguaio La Nación, na sección "Carta del centinela". Copio e pego para que comproben que, en efecto, dá moito noxo:
La toldería de la plaza Uruguaya
En la plaza Uruguaya, bajo la tolerante mirada del gobierno nacional y municipal, se ha instalado una toldería de indígenas que demuestran a los ciudadanos asuncenos
cómo se destruye un sitio atractivo y caro, y
cómo se vivía en el neolítico.
Según lo dicho la intendenta de Asunción, los indígenas han decidido quedarse donde están, pese a quien pese. Han salido de las
catacumbas de la historia, impulsados por las ONG más irresponsables de
un país infectado de ONGs irresponsables, para
torturar la paciencia de los ciudadanos asuncenos que pagan religiosamente sus impuestos y no quieren vivir como ellos viven, de ninguna manera, aunque haya algunos sacerdotes católicos que consiguen dinero externo precisamente para crear estos
focos de absurda presencia, con
el cuento de la ayuda.
Una toldería indígena neolítica en el centro de la ciudad es
inconcebible y, sin embargo, allí está,
como un cáncer expuesto,
esparciendo malos olores, destrucción y contaminación ambiental. La ciudad está recibiendo un
castigo inmerecido y no tiene por qué financiarlo. Los indígenas tienen que avenirse
a vivir como gente, o mandarse
a mudar al monte.
Si esto sigue así, y continúa el
clima de izquierda que estupidiza a la gente, pronto algún cacique se declarará, con dinero de las ONGs, descendiente directo de Arambaré y se instalará en el Palacio de López, para
convertirlo en un chiquero. No es aventurado profetizar eso porque si se apoderan de una plaza que es pública, de todos los asuncenos, que fue trazada y construida y mantenida con el dinero de los asuncenos, pueden hacer cualquier cosa.
Los indígenas
tienen que civilizarse,
convertirse en paraguayos, terminar con
esa estupidez de preservar una cultura retrasada y marchita y
vivir como gente pagando sus impuestos, o relegarse
a lo profundo del monte a seguir conviviendo con los animales. No hay alternativas y los paraguayos no tenemos por qué pagar impuestos para mantener
una civilización caduca, que fue incapaz de mantenerse a sí misma.
No conozco un solo paraguayo que quiera ir a vivir a una toldería, y eso que quedan bastante cerca, ni siquiera para estudiar
sus cochinas costumbres. Sí conozco indígenas que quieren vivir en Asunción, educarse y salirse del
síndrome de la selva y
convertirse en un ser humano con acceso a la civilización.
Creo que es hora de decir basta a todas las estupideces que nos viene de una Europa pletórica, cada día más tilinga,
que quiere resucitar a los dinosaurios para ver, y no en el cine, cómo un TRex devora a la gente, y defenderlos porque
la gente es su dieta y tiene derecho a devorarla.
Los antropólogos quieren tener a los indígenas cerca para estudiarlos como si fueran bichos -con dinero externo que dedican un poco a la observación y mucho a su enriquecimiento personal-. Es hora de decirle que vayan a desenterrar a los cadáveres de los
salvajes vikingos para ver cómo vivían, o a proponerle al rey de Suecia que se instale una tribu de esa gente en la plaza principal de Estocolmo. O a los "sensibles" estadounidenses de izquierda que traigan las tribus sioux, pies negros, pawnees o dakotas a instalarse en el Dupont Circle de Washington, cosa imposible porque los mataron a todos.
¿Por qué tenemos que ser los paraguayos los que debamos sufrir la
afrenta de una toldería neolítica en la plaza Uruguaya? Porque somos sudacas y no sabemos defender nuestros derechos y creemos en todas las tonterías imaginables, con tal que vengan encuadernadas en papel europeo o estadounidense.
ODD
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