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No parece que los actuales espacios de los museos y su modelo de gestión puedan facilitar esos nuevos usos...
-Los museos están hechos para tener una experiencia que, originalmente, es una experiencia moderna, pero que ahora es casi una caricatura. La experiencia moderna era el paseo, la educación..., era la persona que andaba, el
flaneur que iba descubriendo cosas, pero esa experiencia ha terminado siendo hoy totalmente consumista. La gente ya no va a ver o a descubrir, sino a reconocer. Lo que satisface es la experiencia de reconocer a la
Mona Lisa, después se compra el catálogo y ahí se acaba todo. Por lo tanto, hay un trabajo pendiente absolutamente necesario, que es el de repensar el museo como espacio de intermediación. Ver en estos espacios una experiencia cinematográfica implica tiempo.
Warhol pone una cámara delante de un edificio, aprieta un botón y sigue filmando, pero después a ver quien va a ver esa película y en qué condiciones se ve. Tal y como los museos están estructurados hoy, esa experiencia resulta imposible. Y no sólo por el espacio, sino también por razones administrativas. Esto quiere decir que probablemente una entrada debería servir para ir varias veces, para que se puedan hacer varias lecturas. Los cambios necesario son arquitectónicos, pero también de usos y de gestión. Los usos de la gente han cambiado muchísimo y los lenguajes artísticos, si cabe, más todavía. En cambio, las estructuras de los museos siguen ancladas en una perversión economicista propia del siglo XIX. (...)
Manuel J. Borja-Villel, director do
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, en declaracións a Carlos F. Heredero e Carlos Reviriego para a revista
Cahiers du Cinema. España (nº 10, marzo 2008).
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