Abra la ventana, desde hace unos días puedo volar
> El público y los fantasmas <

A finales de enero se proyectó en el Fórum Metropolitano de A Coruña el film de Abbas Kiarostami Copia certificada, en mi opinión el mejor de los estrenados en 2010. Las cinco sesiones sumaron un total de 364 espectadores, que equivale al 93% de la capacidad de ese espacio. Sólo con la audiencia del Fórum Copia certificada entraría ese fin de semana en el listado de las cincuenta películas más vistas en todo el estado, empatando con títulos comerciales como Burlesque, una cosa con Cher y Christina Aguilera que no parece que debamos tomar en serio y que en esa altura circulaba aún por doce salas España adelante.

Si hablan con distribuidores y exhibidores les escucharán decir que no hay público para el cine de autor ni para la versión original, y menos en Galicia. Tienen razón. Los 364 ciudadanos que vimos en el Fórum la joya de Kiarostami no existimos: somos seres invisibles, quizás fantasmas. Tampoco existimos los once mil espectadores que tuvo el CGAI en 2010, más de treinta de media por sesión. ¡Treinta! La última vez que fui a un centro comercial para ver una película en la sala había cuatro personas, pero pesan más que los treinta espectros que acudimos a diario a la filmoteca gallega. En noviembre Cineuropa vendió treinta y dos mil entradas, pero esa gente tampoco cuenta: serán ángeles del cielo, que por algo Santiago es ciudad santa. Público, lo que se dice público, sólo es el de Angelina Jolie; los fans de Apichatpong como mucho somos culturetas, individuos de poco fiar que no cabemos en las estadísticas.

En cualquier caso, y suponiendo que estuvieran en lo cierto... ¿a que esperan entonces para crear ese público que les falta? ¿Y si como Bartleby "prefieren no hacerlo, de que se quejan entonces?

Publicado en Xornal de Galicia el viernes 11 de febrero de 2011

2011-02-13, 12:30 | 1 comentarios

> Rotterdam desde el sofá <

Durante las últimas semanas fue noticia la aparición de diversos festivales de cine en internet que permiten ver películas más o menos inéditas en streaming a cambio de una cantidad de dinero lógicamente inferior al precio de una entrada. Hace años que existen certámenes online, casi siempre en el ámbito de los cortos específicamente creados para la red; la novedad es que surjan festivales de largometrajes que aspiran a tener una programación equivalente a la de los convencionales, con jurados formados por figuras de prestigio que deciden los premios. Empezó Francia con el My French Film Festival y ahora se anuncian dos más para España, casi al mismo tiempo. La idea es excelente, aunque las prisas de algunos por ser los primeros no contribuyan a conseguir los resultados deseables. Este tipo de convocatorias no hará más que crecer en los próximos años, y una vez pase la fiebre inicial sólo se mantendrán los que estén mejor organizados o cuenten con mayores recursos. En eso no es distinto el mundo virtual del real.

En el mismo medio pero con diferentes intenciones nace Festival Scope, una utilísima plataforma orientada a profesionales del cine: programadores, agentes de ventas, productores, exhibidores y prensa especializada. El sistema permite ver una sola vez en streaming films escogidos de un selecto listado de festivales; en el caso del de Rotterdam, que está celebrándose estos días, podemos ver desde casa buena parte de los títulos presentes en la competición oficial. No se trata, por supuesto, de sustituir la experiencia inigualable del visionado en grupo, sino de que crezca la cinediversidade gracias a las posibilidades que nos ofrecen los adelantos tecnológicos. Bienvenidos sean.

Publicado en Xornal de Galicia el viernes 4 de febrero de 2011

2011-02-13, 12:18 | 0 comentarios

> Un modelo al sur del Miño <



Esta semana estuvo en Xornal Luis Miñarro, productor entre otras películas de la que llevó la Palma de Oro en Cannes 2010, Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas. Según nos explicó, y pese a sus modestos resultados en España, la película acabará siendo un negocio rentable, y no sólo en términos de prestigio: el éxito en el festival supone el paso por un montón de festivales y el estreno en un buen número de países, y con la parte de ingresos que le corresponda y la venta de derechos a los canales de televisión, la inversión quedará compensada.

Miñarro nos contó qué RTVE no le quiso comprar Uncle Boonmee. Tampoco O estranho caso de Angélica, el último largometraje por el momento del incansable Manoel de Oliveira. La televisión del estado, la misma que gasta fortunas para emitir Piratas del Caribe, decidió que no era importante dejar dinero en proyectos de más que evidente interés cultural -y cuyo precio, excusamos decirlo, es bastante inferior al de las superproducciones de Hollywood-. RTVE prefiere apoyar la frágil industria norteamericana -¿se nota la ironía?- antes que la producción propia, incluso ahora que no emite publicidad y que, en consecuencia, no debería obsesionarse con los consabidos índices de audiencia.

El problema del cine español no es la piratería, sino la televisión. Al sur del Miño existe un protocolo firmado entre el Instituto del Cine y la RTP por el cual la televisión pública portuguesa participa en los proyectos subvencionados con una aportación adicional equivalente al 20% de la ayuda concedida. Las películas que reciben esta ayuda pública no son muchas, pero todas tienen garantizada su viabilidad económica. No es un mal modelo a imitar. Aquí en Galicia, por ejemplo.

Publicado en Xornal de Galicia el viernes 28 de enero de 2011

2011-01-29, 14:40 | 1 comentarios

> 83ª edición de los Oscars <



En el paseo que todavía aguardamos triunfal para The Social Network ha aparecido un obstáculo importante. O dos. El primero, The King's Speech, cuyo reciente triunfo en los premios de la asociación de productores nos hizo entender que la contienda tendría algo de emoción. Es la película con más candidaturas, doce, de la 83ª edición de los Oscars, pero con esto contábamos: varias de ellas le vienen de serie a un film de época como este, marcado por la corrección british y con un reparto cuya brillantez resulta casi molesta. Detrás del proyecto están los hermanos Weinstein, lo cual nos recuerda que ya les salió bien la jugada hace doce años con Shakespeare in Love. El siempre espléndido Colin Firth llevará el Oscar por su equilibrada interpretación del rey George VI, un papel bombón que reúne características por las que enloquece la Academia: figura histórica, vinculada a la monarquía y con una ligera discapacidad (la tartamudez) en un relato de superación personal. Además, su contrincante James Franco ya tiene el resto de la noche para brillar en el escenario, pues presenta la gala en la compañía de Anne Hathaway.

El otro competidor serio es True grit, que acumula diez menciones y se apoya en su gran éxito de público y de crítica, rendida a los pies de este western crepuscular resuelto con habilidad por Joel y Ethan Coen. Destaca el trabajo de la jovencísima Hailee Steinfeld, que opta absurdamente al premio como actriz de reparto cuando es la protagonista indiscutible, mucho más que Jeff Bridges en el mismo personaje que le dio el Oscar al legendario John Wayne por un film que se llamaba igual y era bastante más interesante. El director de fotografía Roger Deakins consigue su novena candidatura a los premios, hasta ahora sin éxito.

Menos pegada tiene The Fighter, con Christian Bale como principal valor, y no tanto Amy Adams y Melissa Leo, una doble presencia que puede provocar la división del voto. Premio seguro es el de Natalie Portman por salir airosa de un personaje tan retorcido como el de la bailarina de Black Swan, en un apartado que revela un cambio generacional con la sensacional Michelle Williams, cuyo talento merece un destino mejor que la estomagante Blue Valentine, y Jennifer Lawrence, que con veinte años carga sobre sus espaldas casi todo el peso de Winter's Bone. Enfrente, dos veteranas: Nicole Kidman por un olvidable dramón, Rabbit Hole, y Annette Bening, protagonista de la simpática The Kids Are All Right.

Como película en lengua no inglesa no entró Iciar Bollain, pero sí Biutiful (y Javier Bardem), en un premio que apunta a Dinamarca o Canadá. Sorpresa agradable es la inclusión de la francesa L’Illusioniste en la categoría de animación en la que vencerá Toy Story 3, que también opta a la mejor película. La solución, el domingo 27 de febrero. Lo contaremos (y lo tuitearemos) en Xornal.

Publicado en Xornal de Galicia el miércoles 26 de enero.

2011-01-27, 22:13 | 4 comentarios









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